La Empresa Humana dialoga con su público, siempre, luego de las funciones.
Ideológicamente no creemos en el actor escondido en camarines una vez finalizada la representación. Lo creemos estelar y egoísta. Creemos que la labor de un artista y actor comprometido no sólo se demuestra en el escenario y por haber ensayado el espectáculo. Nuestra labor una vez estrenada la obra comprende el diálogo previo, cara a cara con la gente en la calle, transmitiendo la importancia, el valor y lo provechoso de ver y hacer teatro.
Luego, compartir el espectáculo con nuestro público durante la función.
Una vez terminada la misma, nuestro trabajo no termina si los espectadores no hacen su necesaria y casi inevitable tarea de reflexión y puesta en común junto con el artista.
La función termina, el público aplaude y la compañía no sale a camarines sino que lo hace hacia el hall de la sala, en donde recibimos a nuestro fiel público para compartir, debatir, contestar preguntas, escuchar vivencias.
Creemos que esta conducta hace valorar y fidelizar nuestra labor por parte del espectador. Lo hace tomar partido y hacerse cargo de su rol social respecto al arte.
Esta es nuestra relación con el público. Laboral y social.
Nuestro marco ideológico respecto al mismo se resume justamente en nuestra frase de cabecera:
“La Empresa Humana, junto a la sociedad, en trabajo permanente, intentando garantizar humanidad, entretenimiento, contenido, respeto y excelencia”